
Somos instrumentos de Su Paz
“La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da” (Jn 14, 27)
En el corazón de nuestra comunidad educativa, donde el saber se entrelaza con la fe, florece una misión inspirada por un carisma profundamente arraigado en el amor: ser instrumentos de la paz de Cristo. Este año, bajo el lema «Somos instrumentos de Su Paz», “Bere bakearen tresnak gara”, se nos invita no solo a reflexionar, sino a vivir activamente el mensaje que Jesús nos dejó: una paz que no se parece a la del mundo, sino que brota del corazón de Dios.
Nuestro cole, de la mano las Esclavas de la Eucaristía y de la Madre de Dios, no es solo un espacio de enseñanza académica; es una escuela del alma, inspirada por la vida y espiritualidad de Madre Trinidad, fundadora que supo escuchar y responder al llamado de Dios con una entrega total, con la espiritualidad eucarística, mariana y franciscana.
En ella encontramos un modelo de fe viva, de humildad profunda y de confianza sin reservas en la Providencia. Como buena hija de San Francisco de Asís, Madre Trinidad entendió que la paz verdadera nace de un corazón pobre y disponible, que se entrega por amor y que reconoce a Dios en el hermano /a .
Jesús nos dejó su paz, no como simple ausencia de conflicto, sino como plenitud de vida, reconciliación, perdón y amor, una “CULTURA DE PAZ”. Una paz que transforma desde dentro y que, en nuestra comunidad educativa, se traduce en gestos concretos:
- En el acompañamiento cercano entre docentes y alumnos/as, reflejando el amor de María.
- En la celebración viva de la Eucaristía, centro y fuente de nuestra espiritualidad.
- En el testimonio diario de fraternidad, donde cada uno se reconoce hijo e hija amado/a de Dios.
En este camino de ser instrumentos de Su Paz, miramos a María como modelo perfecto. Ella acogió con humildad y valentía el proyecto de Dios, siendo portadora de paz en medio de las incertidumbres. Su presencia discreta y fiel nos enseña a vivir la paz desde la escucha, la contemplación y el servicio.
En un mundo que muchas veces ofrece una paz superficial, pasajera o basada en intereses, nuestra misión como comunidad educativa es formar corazones capaces de construir la verdadera paz: aquella que nace del encuentro con Jesús, del silencio interior, del respeto mutuo y del compromiso por la justicia.
Ser instrumentos de Su paz no es tarea fácil, pero es una vocación preciosa. Significa ser sembradores de esperanza, constructores de puentes, testigos de reconciliación y, sobre todo, presencia viva del Evangelio en nuestras aulas, pasillos, patios y hogares.
Acojamos con alegría este lema, conscientes de que cada uno —alumno/a, docente, personal de administración, familias— está llamado a ser canal del amor de Dios, en la pequeña cotidianidad y en los grandes desafíos de la vida.
Como decía San Francisco: “ Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.”




